Zoe Cruz, 48 años, Riohacha
Después de un accidente de tráfico
sufrí varias operaciones y como consecuencia fue un diagnóstico terrible —
la diabetés mellitus. Desde el año 2003 estoy tomando la insulina. Tenía
menos de 40 años todavía, y me sentía así como si hubiera vivido un siglo
entero. A medida que el nivel de glucosa estaba subiendo, empezó a
empeorarse la vista, al dignóstico la diabetes “se pegó” la hipertensión,
como me parecía, para siempre. Pero como se dice: “cada hombre forja su
felicidad”, y decidí salvarme yo misma. Ayudó el internet. En uno de los
sitios wem leí una historia parecida a la mía, en la que un diabético usó
Diabinol y logró resultados significativos en la lucha cotra su enfermedad.
Mi “guerra” con la diabetes no está acabada todavía, pero gracias a Diabinol
logré volver a empezar a trabajar, cuido a los nietos, y en el año proximo
planeo un viaje a la Republica Checa. ¡Expreso mi profundo reconocimiento a
señora Inés Alonso y Diabinol por haberme devuelto “el gusto” por la
vida!